lunes, 13 de abril de 2015

Tu voz en la garganta

Tengo un nudo en la garganta... otra vez sin poder decir, solo que ahora no va a ocurrir como tantas veces, que tus palabras vengan tan a la medida de lo que siento y pienso que parezcan hechas para mi.

Seguro estoy exagerando. Vas a seguir diciendo, iluminando, denunciando cuanta injusticia detectes. Y sobre todo, vas a seguir seduciendo, incomodando, pintando con las palabras, haciéndolas mías otra vez.

Especialmente van a seguir gritando tus cuentos para despertar, cuentos que delatan otros cuentos, esos que nos quieren dormiditos y consumiendo, soñando y produciendo.

Pero ¿de qué me quejo?, si hace tiempo que disfruto de algo inédito en mis lecturas: cuando te leo, te escucho. No metafóricamente. Escucho tu voz, con tus pausas, con tus tonos, con tu mirada. Estoy seguro que no soy el único al que le pasa esto. Y creo que eso es lo que haces mejor: darnos tu voz.

Es más, si te descuidas hasta te robo ese chanchito con el que firmas.

No tengo frases para citar en este momento. Solo un recuerdo, con tu voz obvio, sobre aquella ventana sobre la memoria, solo que ahora el alfarero que se retira sos vos, y nos dejas tantas piezas lindas que ni ganas de estrellarlas contra el piso tenemos... pero la tradición manda y como tan bien la pintaste, eso es la memoria: pedacitos de las piezas fundamentales mezcladas en la propia arcilla.



martes, 6 de enero de 2015

Taller Humano: Pesadumbre


Un día una decepción, una luz mal vista

un día una lágrima no llorada

un sonido no expulsado utilizando las cuerdas debidamente, vocales.


un deseo, una curva no aprovechada, un sentir ahí

y una noche mal llevada y una raíz que no fue regada.


ahora siento y veo

ahora me libero

recupero esa torsión inicial.


el color opuesto,

el brillo que me dice que lo anterior era necesario.


hoy me levanto.

(Alejandro Gomez)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Taller Humano: Remordimiento


Me despierto, se que será un día particular, aunque en cierto modo, salvo que seas un zombie, todos los días son particulares, ¿no?
Me despierto del todo, aunque uno nunca despierta del todo, ni del todo se duerme.
Se que hice mal.
Tampoco voy a llamar, igual que ayer, aunque suene mi alarma interna y la inercia defina que mi deseo deba concretarse.
Se que no va a volver, y se que hice mal.
Se que una noche cualquiera va a sonar el teléfono y que las explicaciones serán el tema de conversación, o de evasión. Y mi alma hecha un bollo de papel, estrujado y tirado al suelo, recogido por alguien que busca un sueño y encuentra cuaquier otra cosa.
Se que hice mal.
Debería hacer lo de siempre, jugar al buen ciudadano, saludar a los vecinos y acariciarle el lomo al chihuahua de la del tercero que bien sabemos todos que no nació serpiente por error en el delivery.
Pero no me sale, ni hoy ni mañana, algo se rompió y no se que es, pero fragmentadamente puedo vislumbrar aspectos definitivos: sí.
Se que hice mal, aprendí a darme cuenta de la diferencia entre la psicosis y el ser un forro, y el segundo tipo es imputable, no hay excepción que valga salvo la infinita compasión de los budistas, pero de este lado del mundo hay ciertas cosas con una rugosidad diferente, todos lo sabemos, incluso las víctimas.
Suena el teléfono, no atiendo, vuelve a sonar, sigo sin atender, y luego no hay mas ruido.
Se que hice mal, incluso ahora.
Pasan dos días, logro despertarme, esto me tiene mal, por suerte aun queda comida. Antes no era así, los paseos en el parque, el desayuno en la ribera, sí que cambia todo, como decía mio viejo: acostumbrate, ni vos vas a ser igual que al de hace dos días. Siempre tuvo razón, incluso con Luisina.
Se que puedo pudrirla, mas aún, pero ya no aguanto, seguiré jugando al ciudadano correcto, sin embargo no aguanto más. Ojalá y el tiempo, ojalá y el tiempo.
Me hago un café y leo las noticias, nada dicen de ninguno, por ahora vamos bien, no hay denuncias, no hay rastros. La policía jamás golpeó la puerta y a los vecinos parece no importarles la vida de nadie.
Suena el teléfono, atiendo, es ella, hablamos unos pocos minutos, se que hice mal y ella aseveró con detalles, parece que lloró lo suficiente y ahora solo enumera fríamente, pero de sus labios brotaron esas palabras que siempre espero. Parece que no todo es tan oscuro al fin de cuentas.
Se que hice mal, y que eso fue un peldaño, y hoy digo gracias. Golpean la puerta, es la policía.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Taller Humano: En-amor-s-amiento



Líneas paralelas se aproximan.

Líneas curvas van perdiendo su forma al contacto, la piel se funde.

Quiero perderme en vos, como arreglamos, aunque duela un poco.

Se que hoy no hay retorno, como ayer, pues no se puede volver hacia donde uno ya está.

Sabemos que hay opciones pero no quiero ver, no querés ver y tensás, y así vamos uniendo.

Mañana un hueso mío será tuyo, aunque no importe que no podamos disfrutar la simbiosis.

Se que esa mañana de otoño todo era diferente, y que luego tu miedo y mi escape...

Y así se hace lo grande y lo pequeño, desde ciertas cobardías que luego son el ladrillo de la respiración de cada 'hola' y cada 'hoy no quiero hablar de eso'.

Habitamos esta hermosa cerca metálica creada y perpetrada por nuestros emergentes ánimos y ese correr detrás de aquello tan bello, tan bello, tan bello.

Te quiero, duele la presión, te quiero aún mas, dentro de este hermoso marco.

Fuera de ahí no se quien somos, no me interesa, solo quiero acá, solo quiero hoy, solo quiero yo.

No tengo mas fuerza, pero no puedo salir, vos no respirás, te amo, me amás, estoy cansado.

Estoy sangrando, no se si sos vos o yo, no se quién piensa, si vos o yo, o eso que inventamos juntos.

Hace frío, ya recordé todo, pero no tengo a quien contarle.
(Alejandro Gomez)